jueves, 18 de mayo de 2017

FALSIFICACIONES V: El Hombre de Piltdown (2ª parte)



La lista de sospechosos es larga, comenzando obviamente por el presunto descubridor del fósil, Charles Dawson, cuyo afán por hacerse un hueco en el mundo de la arqueología -pese a su evidente falta de preparación al respecto- le había llevado a anunciar en diversas ocasiones toda una serie de descubrimientos (se contabilizan hasta 46) que resultaron ser falsos en su totalidad.

El segundo candidato, Arthur Smith Woodward, a quien Dawson entregó los fósiles. Con una buena reputación científica a sus espaldas, el Hombre de Piltdown le consagró a nivel internacional. Pero ninguna prueba hay acerca de su presunto conocimiento sobre la falsedad de los restos.

Un rival de Woodward en el Museo de Historia Natural, Martin Hinton, al parecer un tanto excéntrico, pudo haber amañado el asunto para dejar en ridículo a su compañero. Ya en 1916 envió una carta a un colega reconociendo que consideraba falsos los restos.

El jesuita Teilhard de Chardin tampoco está libre de sospechas, ya que fue él quien encontró uno de los dientes que luego resultó haber sido manipulado intencionadamente. Siempre que se le preguntaba por el asunto, guardaba silencio al respecto.

Más imaginativa parece la hipótesis que atribuía el fraude nada menos que al escritor Arthur Conan Doyle. Al margen de su actividad literaria, el creador de Sherlock Holmes tenía dos pasiones en su vida: la arqueología y el espiritismo, y fue precisamente esta última la que le granjeó la mofa por parte de los científicos, a quienes no les parecía serio que un profesional como Doyle (no olvidemos que era médico amén de escritor) creyese fervientemente en la comunicación con el mundo de los muertos. Quizás Doyle quiso vengarse de sus colegas dejándoles en ridículo con un fósil falso.

A día de hoy, sigue sin conocerse con certeza quién o quienes estaban detrás del fraude. Lo único cierto es que durante cerca de 50 años, los británicos presumieron de poseer lo que sin duda ha sido una de las mayores aspiraciones de cualquier arqueólogo que se dedique a la Prehistoria: hallar (si es que existe) el eslabón perdido de la cadena evolutiva...

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