sábado, 23 de septiembre de 2017

SERIE DESAGRAVIOS I: presentación

Artemisia Gentileschi. Autorretrato como mártir
En un blog llamado <arteydelito>, en el que hablamos de falsificaciones, robos y estafas de obras de arte, puede resultar extraño encontrar una serie sobre desagravios. Pero lo cierto es que no todas las conductas reprobables relacionadas con el arte y los artistas tienen su encaje en un código legal: numerosos han sido los agravios, reproches y olvidos hacia ciertos artistas por diferentes motivos a lo largo de la Historia. La ignorancia, el fanatismo, la rígida ortodoxia política o religiosa, las cuestiones de género o la procedencia social del afectado han generado multitud de injusticias que si bien no pueden ser consideradas delito desde el punto de vista legal, sin duda son cuanto menos injusticias desde el punto de vista ético.

Comenzamos pues una serie para reivindicar la memoria de los condenados al olvido o al menosprecio por motivos que nada tienen que ver con su valía artística: mujeres cuyo talento fue ignorado cuando no directamente menospreciado por el mero hecho de ser mujeres, como Artemisia Gentileschi o las denominadas "Sinsombrero"; eruditos honestos cuyo crimen fue osar defender a capa y espada la antigüedad de unos hallazgos que contradecía las creencias religiosas de la mayoría, como en el caso de Marcelino Sanz de Sautuola, descubridor de la cueva de Altamira; arquitectos, escultores y pintores cuyo error fue nacer y trabajar en la misma época en la que actuaban los grandes artistas que recoge la historia, como el caso de Michelozzo, quien tuvo la mala suerte de coincidir con figuras como Brunelleschi o Alberti en el Quattrocento italiano.

A todos ellos y ellas, nuestro modesto homenaje...

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